Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Imagen

Ojos bien cerrados (1999), de Stanley Kubrick, trasciende la historia amorosa de un matrimonio infeliz para explorar lo que subyace en las apariencias. Kubrick plantea un extrañamiento de la realidad en una Navidad neoyorquina. La compulsión propia de la época, que afirma la pasión por la felicidad y el bienestar, se convierte en duda. La película explora la verdad. El Dr. William Harford, interpretado por Tom Cruise, intenta conocer la causa de diversos acontecimientos -la infelicidad de su esposa; la causa de muerte de una mujer que lo protege en la reunión de una presumible secta, en la que todos ocultan su identidad con máscaras- a través de insinuaciones y conjeturas que se convierten en obsesión. Como Antonioni en Blow Up (1966), Kubrick escudriña los hechos que intrigan al protagonista y espectador para conocer la verdad, aunque esta es demasiado amplia (en el caso del italiano) o peligrosa (en el filme de Kubrick) para aprehenderse. El director estadounidense sustenta una sospecha en la apariencia, enuncia una hipótesis que no tiene comprobación.

 

por @CarlKarlRoNA

Anuncios